PIEZAS DESTACADAS
Un totokia de las islas Fiyi
El objeto es una maza realizada en una sola pieza de madera pulida, tallada con líneas quebradas en el mango y con picos en el extremo opuesto o cabeza. Mide 96,8 cm y tiene 4,4 cm de grosor en el mango, con un peso de 1370 gr. Se trata, en suma, de un totokia, una simbólica arma fiyiana para el combate cuerpo a cuerpo que está representada incluso en el escudo de este país.
Los totokias se empleaban para efectuar golpes rápidos, potentes y certeros en la jungla fiyiana, donde otros modelos de armas no eran tan precisos. También se utilizaban durante las ejecuciones de personas. Fueron fabricados durante el siglo XIX, y a menudo se asociaban con jefes y guerreros célebres como elementos de prestigio.
Las armas polinésicas fueron objetos intercambiados por los navegantes occidentales como trofeos de sus expediciones, y pronto atrajeron el interés de los coleccionistas europeos. Este ejemplar tiene un mango largo y cilíndrico encorvado hacia una punta, en la que fueron talladas púas en disposición esférica y un pico cónico en el extremo distal. Los motivos geométricos de la empuñadura permiten asirlo con firmeza, mientras que los elementos punzantes de la cabeza facilitan la fractura del cráneo del oponente.
El Museo Canario conserva esta pieza desde el 30 de agosto de 1888, cuando fue registrado como un bastón proveniente de Filipinas. Once años después ya se exponía como procedente de Gran Canaria, se desconoce si de manera casual o intencionada. A este respecto, merece ser mencionado que en abril de 1881 el doctor Gregorio Chil y Naranjo, director de la sociedad, informó a la junta directiva del ingreso de «un bastón de mando de los antiguos canarios, encontrado en Guayadeque hace más de 30 años». Esta cita invita a pensar que un bastón pudo ser reemplazado por otro.
La confusión llevó incluso a que la pieza fuese reproducida en 1985 para la magna exposición itinerante «Prehistoria de Canarias», organizada por El Museo Canario y el Gobierno Autónomo de Canarias, y Alfredo Herrera la citaba aún en 1990 como procedente de Guayadeque. Sin embargo, en 1997 fue finalmente retirada del circuito expositivo a causa de las dudas que generaba su procedencia, y tres años más tarde se hizo un estudio de su madera que despejó definitivamente las dudas, pues concluyó que se trata de una especie arbórea del sureste asiático y Oceanía.
En 2020 el totokia fue exhibido en la exposición temporal «Al rescate de un fondo antiguo», dedicada a la Colección de Arqueología Extranjera de El Museo Canario. Su presencia como procedente de Fiyi fue una forma de restituir su origen de manera pública a una pieza largamente adscrita a una cultura equivocada.

