ARTÍCULO
Fotogrametría, patrimonio virtual y accesibilidad en la arqueología de Canarias
Sergio Quintero Pérez
En estas páginas se resume el trabajo desarrollado por su autor en El Museo Canario como beneficiario de la Beca de Investigación Chil y Naranjo 2025 en su modalidad de Investigación Arqueológica. La beca está financiada por la Fundación Mapfre Canarias.
La aplicación de estas tecnologías resulta especialmente pertinente en territorios como el archipiélago canario, donde la singularidad, la fragilidad y el valor patrimonial de los bienes arqueológicos imponen importantes limitaciones de acceso, manipulación y estudio directo. Muchos de los objetos y contextos arqueológicos conservados en Canarias presentan condiciones de conservación delicadas o se encuentran integrados en colecciones museísticas cuyo manejo debe reducirse al mínimo. Esta realidad convierte la digitalización tridimensional en una herramienta estratégica, capaz de generar registros exhaustivos sin comprometer la integridad material de los bienes.
El patrimonio virtual surge así como una respuesta eficaz a esta problemática, al permitir la creación de representaciones digitales precisas que pueden ser consultadas, analizadas y difundidas de forma amplia y segura. La virtualización no sustituye el objeto arqueológico ni su estudio directo, pero sí amplía de manera significativa sus posibilidades de conocimiento y difusión. En este marco se inscribe el proyecto desarrollado durante la Beca de Investigación Chil y Naranjo, impulsada por El Museo Canario y la Fundación Mapfre Canarias, cuyo objetivo principal fue la digitalización fotogramétrica de una selección de piezas arqueológicas conservadas en la institución.
La inclusión de imágenes de las piezas originales junto a sus modelos tridimensionales resulta fundamental para visualizar el diálogo entre el objeto físico y su representación digital. Los modelos obtenidos reproducen con gran fidelidad tanto la geometría como la textura superficial de las piezas, permitiendo apreciar detalles formales, decorativos y tecnológicos que, en ocasiones, resultan difíciles de percibir mediante la observación directa. En este sentido, la fotogrametría no solo actúa como una herramienta de registro, sino también como un medio para intensificar la observación arqueológica.
El uso de trípode y parámetros fotográficos estables garantizó la coherencia interna del conjunto de imágenes, evitando variaciones en la distancia focal o en el encuadre que pudieran afectar al procesado posterior. Esta fase resultó determinante para la obtención de nubes de puntos densas y mallas de alta resolución, sobre las que se proyectaron posteriormente las texturas fotográficas.
El procesado de los datos se realizó mediante software especializado, siguiendo un flujo de trabajo que incluyó la alineación de las imágenes, la generación de la nube densa, la construcción de la malla poligonal y la elaboración de las texturas finales.
En el ámbito de la conservación arqueológica, la fotogrametría se consolida como una herramienta de gran valor para la conservación preventiva. La generación de modelos tridimensionales en distintos momentos temporales permite establecer comparativas diacrónicas orientadas a detectar cambios, pérdidas de material o procesos de deterioro incipientes. Este tipo de información, precisa y cuantificable, resulta especialmente útil para fundamentar la toma de decisiones en la gestión del patrimonio y para planificar intervenciones mínimamente invasivas, contribuyendo a preservar la integridad material de las piezas a largo plazo.
No obstante, uno de los aspectos más relevantes del proyecto ha sido su contribución a la accesibilidad del patrimonio arqueológico. La publicación de los modelos fotogramétricos en plataformas digitales especializadas, como Sketchfab, permite eliminar barreras físicas, geográficas y administrativas, facilitando el acceso a los bienes patrimoniales a investigadores, estudiantes y público general. Los modelos 3-D ofrecen una experiencia de visualización interactiva que posibilita la observación desde cualquier ángulo, el acercamiento a detalles concretos y una comprensión más completa de las piezas.
En este sentido, el patrimonio virtual actúa como un tronco común que articula divulgación, educación, investigación y conservación preventiva. La accesibilidad que proporcionan los modelos tridimensionales no debe entenderse únicamente como un recurso divulgativo, sino como un eje transversal que amplía las posibilidades de uso social y científico del patrimonio. La virtualización permite, además, integrar estos modelos en contextos educativos, museográficos y de investigación, fomentando una relación más inclusiva y participativa con el patrimonio arqueológico.
La experiencia desarrollada pone de manifiesto, además, una realidad característica del contexto canario: mientras que la producción académica sobre arqueología digital y patrimonio virtual continúa siendo limitada y fragmentaria, las instituciones patrimoniales han demostrado una mayor capacidad de implementación y difusión de estas herramientas. Esta situación subraya la necesidad de fortalecer el diálogo entre la práctica institucional y la investigación académica, promoviendo proyectos que documenten de forma crítica los procesos de digitalización y contribuyan a consolidar un marco teórico y metodológico más sólido.
En definitiva, la fotogrametría y el patrimonio virtual se consolidan como herramientas imprescindibles para la arqueología del presente y del futuro, especialmente en contextos insulares como el canario. Su capacidad para conjugar rigor científico, conservación material y apertura pública los convierte en recursos estratégicos para afrontar los retos actuales de la disciplina. Proyectos como el aquí presentado evidencian el potencial de estas tecnologías para avanzar hacia una arqueología más accesible, sostenible y comprometida con la preservación y socialización del patrimonio cultural.


