Desde finales del siglo XIX hasta bien avanzado el siglo XX, siguiendo unos erróneos postulados de fuerte carga racista, los antropólogos estudiaron los huesos humanos, especialmente los cráneos, para deducir los orígenes y la evolución cultural de las poblaciones. Esto dio lugar en Canarias a una recogida indiscriminada de cráneos que pasaron a formar parte de los fondos de museos dentro y fuera de las islas, obviando casi todos los datos arqueológicos que pudieran contextualizar los hallazgos. Sin embargo, en la década de 1970 los restos bioantropológicos empezaron a ser estudiados bajo postulados científicos, y estos vestigios forman ahora parte de investigaciones sobre poblamiento, demografía, dieta, actividad física y otras muchas cuestiones atendiendo a la salud dental, isótopos estables, ADN, datación, y un largo etcétera.
En Canarias, las primeras proyecciones de cine datan de 1898, y hacia 1920 ya se había convertido en la actividad de ocio más popular del archipiélago, como ocurrió en otros lugares. Con el éxito del nuevo espectáculo nacieron las primeras iniciativas para controlar la difusión, pues los gobiernos y algunos sectores sociales temieron su influencia sobre la población. España dictó en la década de 1910 las primeras normas para que los personajes reprobables y sus conductas delictivas no afectaran negativamente a los menores, y más tarde la vigilancia fue extendiéndose a otros segmentos de población sustentándose en la defensa de los valores morales católicos, sobre todo desde el advenimiento del franquismo.
Acomienzos del siglo XVII, la Inquisición de Canarias siguió un proceso contra el fraile franciscano Pedro de la Concepción. El expediente integra 128 folios, incluyendo un añadido por el que el Consejo de la Suprema y General Inquisición modificaba la sentencia impuesta por el tribunal canario.
El Museo Canario conserva un arma procedente de las islas Fiyi, con apariencia de bastón, que a pesar de tener una adscripción cultural ajena a la sociedad prehispánica de Gran Canaria, estuvo expuesta durante mucho tiempo en las salas del museo formando parte del relato del pasado insular.
Con el título de El porvenir de Canarias: revista de anuncios e intereses materiales, de administración, instrucción pública, jurisprudencia y literatura, se publicó el 10 de octubre de 1852 el primer número del primer periódico privado en Las Palmas de Gran Canaria.
La biblioteca de El Museo Canario posee un ejemplar del libro Del origen y milagros de la santa imagen de nuestra señora de Candelaria, escrito por el fraile dominico Alonso de Espinosa y publicado en Sevilla en 1594. La obra ofrece una perspectiva única de la historia del archipiélago canario hasta el siglo XVI.