Lo que nos cuentan las herramientas líticas de la sociedad indígena de Canarias

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Idaira Brito Abrante

El estudio de las herramientas líticas talladas constituye una fuente fundamental para conocer cómo vivían las sociedades en el pasado. Esta aproximación resulta especialmente relevante en territorios donde las comunidades carecían de metales o disponían de un acceso limitado a determinadas materias primas. En estos contextos, la supervivencia dependía en gran medida de la capacidad para aprovechar los recursos disponibles y transformarlos en útiles. Este fue el caso de las islas Canarias, donde la población indígena carecía de metales y recurrió a las rocas presentes en su entorno para fabricar instrumentos destinados a múltiples tareas cotidianas.

Durante décadas, la arqueología ha estudiado estas piezas como indicadores de los modos de vida del pasado. Sin embargo, uno de los aspectos que mejor conectan los útiles con las personas es su función. Determinar para qué sirvieron permite ir más allá de la forma o de la materia prima empleada, y nos acerca a las actividades que estructuraban la vida diaria de aquellas comunidades. Para responder a estas cuestiones, la investigación arqueológica cuenta con una herramienta especialmente valiosa: la arqueología experimental. Esta disciplina reproduce en el presente técnicas, gestos y actividades de las poblaciones antiguas con el fin de contrastar hipótesis científicas y comprender mejor el uso de los instrumentos arqueológicos.

En Canarias, la arqueología experimental ha contribuido de forma decisiva al conocimiento del papel desempeñado por las herramientas líticas en la sociedad indígena. En los últimos años se han desarrollado distintos programas orientados tanto al estudio de los procesos de fabricación de útiles tallados y de molturación como a la identificación de las huellas que se generan en sus superficies por el uso. Estos trabajos permiten construir colecciones de referencia con las que comparar los materiales recuperados en los yacimientos e interpretar con mayor seguridad las actividades en las que participaron.

Uno de los estudios más recientes vinculados a esta línea de investigación ha sido publicado en la revista Journal of archaeological method and theory, firmado por la investigadora Idaira Brito Abrante y la catedrática Amelia Rodríguez Rodríguez, de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. El trabajo desarrolló un amplio programa experimental centrado en el procesado de distintos recursos vegetales, tanto leñosos como no leñosos, mediante herramientas confeccionadas con obsidiana y otras rocas volcánicas, entre ellas el basalto, la traquita y la fonolita. El objetivo principal fue identificar las huellas de uso generadas en los útiles y comprobar si variaban en función del vegetal trabajado, del gesto realizado o de la materia prima empleada. Los resultados demostraron que es posible distinguir diferentes movimientos y reconocer determinadas materias vegetales a partir de las marcas observadas en las superficies de las herramientas. Además, se pudo diferenciar entre el trabajo de la madera y el de diversos vegetales no leñosos, como la palma o el junco.

Este último aspecto resulta especialmente relevante para la investigación arqueológica. La posibilidad de reconocer el trabajo de materias vegetales concretas permite identificar con mayor precisión la participación de los útiles de piedra en actividades artesanales. Muchas de estas manufacturas, elaboradas con materiales perecederos, rara vez se conservan en el registro arqueológico; sin embargo, las huellas de uso presentes en las herramientas ofrecen una vía indirecta para documentar prácticas relacionadas con la confección de cestería, cordelería, esteras u otros objetos de uso cotidiano.

La información obtenida a partir de esta investigación abre nuevas posibilidades para el análisis de los conjuntos líticos procedentes de los yacimientos indígenas de Canarias. Identificar qué materiales se trabajaron y qué gestos se realizaron permite reconstruir actividades vinculadas con la subsistencia, las artesanías y la gestión de los recursos. A partir de estos datos es posible aproximarse también a aspectos más amplios de la organización social y económica, como la transmisión de conocimientos técnicos o las estrategias de aprovechamiento del territorio.

Así, la arqueología experimental se ha convertido en una herramienta fundamental para tender puentes entre los objetos recuperados en los yacimientos arqueológicos y las personas que los fabricaron y utilizaron. Gracias a ella, las herramientas líticas dejan de ser únicamente fragmentos de piedra para convertirse en testimonios directos de las actividades, conocimientos y formas de vida que caracterizaron a las comunidades indígenas de las islas Canarias.

Restos vegetales arqueológicos relacionados con las artesanías aborígenes y los experimentos realizados.

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