LegacIA: cuando la innovación y la cultura se dan la mano

¿Puede la inteligencia artificial ayudarnos a comprender mejor nuestro patrimonio cultural? ¿Es posible utilizar las nuevas tecnologías para acercar la historia a la ciudadanía sin perder el rigor científico ni el valor de la experiencia humana? Preguntas como estas han estado en el origen de LegacIA, un proyecto de innovación social impulsado por El Museo Canario y financiado por la Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad de la Información (ACIISI), que durante el último año ha explorado nuevas formas de conectar patrimonio, tecnología y sociedad.

La iniciativa nació con un objetivo ambicioso: demostrar que las herramientas tecnológicas emergentes pueden convertirse en aliadas de la conservación, la divulgación y la participación cultural. Más allá del desarrollo de una herramienta tecnológica concreta, LegacIA ha supuesto una oportunidad para reflexionar sobre el papel que deben desempeñar los museos y las instituciones culturales en un contexto cada vez más digitalizado.

Desde sus primeras fases, el proyecto se planteó como una experiencia que combinara innovación tecnológica, formación especializada y participación ciudadana. El propósito era claro: acercar el patrimonio cultural canario a nuevos públicos, generar oportunidades de aprendizaje y explorar cómo la inteligencia artificial puede contribuir a enriquecer la experiencia cultural sin sustituir el conocimiento experto ni la interacción humana.

Formar para innovar

Uno de los pilares fundamentales de LegacIA fue su programa formativo, concebido para acercar a jóvenes y profesionales interesados en la cultura a las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías aplicadas al patrimonio.

Bajo el nombre de Programa de Desarrollo Profesional en Innovación Cultural y Patrimonial, la iniciativa reunió a participantes procedentes del ámbito de las humanidades en unas jornadas presenciales celebradas en Gran Canaria y en Tenerife. Estas sesiones permitieron abordar cuestiones relacionadas con la innovación cultural, la sostenibilidad, la economía creativa y la transformación digital del sector patrimonial.

La formación contó con la colaboración de la Cátedra UNESCO en Economía Creativa para el Desarrollo Sostenible y Transformar el Mundo, así como con la de especialistas procedentes de diferentes instituciones y disciplinas. A lo largo de las distintas sesiones se reflexionó sobre los retos actuales de la gestión cultural, el papel de la tecnología en la difusión del conocimiento y las nuevas oportunidades profesionales vinculadas a la cultura y la innovación.

Lejos de plantear la tecnología como un fin en sí misma, el programa apostó por una visión crítica y responsable de las herramientas digitales. Los participantes pudieron analizar ejemplos reales, conocer proyectos innovadores desarrollados en distintos contextos y debatir sobre cuestiones tan relevantes como la accesibilidad cultural, la sostenibilidad o los posibles sesgos presentes en los sistemas de inteligencia artificial.

La formación se completó posteriormente con una fase en línea en la que los participantes profundizaron en temas relacionados con la creación de contenidos culturales digitales, la narración digital, la innovación cultural y las oportunidades profesionales emergentes vinculadas a la transformación tecnológica del sector.

Más allá de los conocimientos adquiridos, el programa permitió crear espacios de encuentro entre personas con perfiles diversos pero unidas por un mismo interés: imaginar nuevas formas de preservar, interpretar y comunicar el patrimonio cultural.

Del concepto a la experiencia

Toda innovación necesita ser puesta en práctica. En el caso de LegacIA, esa experimentación tomó forma a través de D.A.R.Y.L., un asistente virtual desarrollado específicamente para museos y yacimientos arqueológicos.

El objetivo de esta herramienta era sencillo en su planteamiento, aunque complejo en su desarrollo: ofrecer a los visitantes una nueva forma de interactuar con el patrimonio mediante conversaciones en lenguaje natural. En lugar de limitarse a exponer información estática, la herramienta podría personalizar rutas en función del perfil del usuario, resolver dudas y mantener una interacción dinámica durante el recorrido.

D.A.R.Y.L. se ha hecho realidad como un bot conversacional que complementa la experiencia de visita de los usuarios facilitando el acceso a información y enriqueciendo así la interpretación del patrimonio cultural. Su desarrollo supuso la colaboración entre especialistas en historia, patrimonio e inteligencia artificial, un trabajo conjunto que buscó combinar innovación tecnológica y rigor científico.

Uno de los aspectos más interesantes de esta experiencia fue la posibilidad de trasladar la inteligencia artificial fuera de los entornos habituales en los que suele utilizarse. En lugar de aplicarse a tareas administrativas o procesos automatizados, la tecnología se puso al servicio de la divulgación cultural, explorando nuevas formas de mediación entre el patrimonio y la ciudadanía.

Esta apuesta sitúa a LegacIA dentro de una tendencia internacional que busca incorporar herramientas digitales avanzadas a museos, centros de interpretación y espacios patrimoniales, adaptándolas a las necesidades específicas de cada contexto cultural.

La prueba en escenarios reales

Una vez completado el desarrollo de D.A.R.Y.L., llegó el momento de comprobar cómo respondía la herramienta en situaciones reales de uso. La primera demostración pública tuvo lugar en el yacimiento arqueológico de La Guancha, en Gáldar. Allí, quienes asistieron pudieron conocer el proceso de desarrollo de la herramienta, experimentar su funcionamiento directamente sobre el terreno y aportar impresiones y sugerencias para su mejora.

La experiencia permitió observar de primera mano cómo la inteligencia artificial puede integrarse en un entorno patrimonial abierto, acompañando a los visitantes durante su recorrido y ofreciendo información contextualizada sobre los elementos presentes en el yacimiento.

Posteriormente, el proyecto se trasladó al Museo Arqueológico de Fuerteventura, donde se desarrolló una segunda experiencia dirigida al alumnado de ciclos formativos vinculados con el ámbito tecnológico. En esta ocasión, los participantes recorrieron las salas del museo acompañados por D.A.R.Y.L. y exploraron las posibilidades que ofrece la inteligencia artificial aplicada a la interpretación del patrimonio.

Ambos encuentros incorporaron además espacios de participación y recogida de impresiones, permitiendo así que los propios usuarios contribuyeran al proceso de evaluación y mejora de la herramienta. Este enfoque colaborativo resultó especialmente valioso para comprender las necesidades reales de los visitantes y detectar posibles líneas de evolución futura.

Un proyecto con impacto social

Aunque D.A.R.Y.L. se convirtió en la manifestación más visible del proyecto, el verdadero alcance de LegacIA va mucho más allá del desarrollo tecnológico. Por ejemplo, la iniciativa ha contribuido a abrir un espacio de reflexión sobre el futuro de la gestión cultural en Canarias, poniendo sobre la mesa cuestiones relacionadas con la digitalización, la accesibilidad, la sostenibilidad y la innovación social.

Durante su desarrollo, el proyecto ha favorecido la creación de redes de colaboración entre instituciones culturales, entidades académicas y profesionales de distintos ámbitos, generando un ecosistema de trabajo que difícilmente habría surgido sin una iniciativa de estas características.

Asimismo, LegacIA ha mostrado que existen nuevas oportunidades profesionales en la intersección entre patrimonio, tecnología y creatividad. Este aspecto resulta especialmente relevante en un contexto en el que la transformación digital está modificando profundamente las formas de producir, gestionar y difundir la cultura. Frente a estos cambios, el proyecto ha defendido una visión en la que la tecnología no sustituye a las personas, sino que amplía sus posibilidades de actuación.

Del mismo modo, la iniciativa ha contribuido a reforzar la idea de que el patrimonio cultural no debe entenderse únicamente como un conjunto de bienes que conservar, sino también como un recurso vivo capaz de generar conocimiento, innovación y participación ciudadana.

Mirando hacia el futuro

La finalización del proyecto LegacIA marca el cierre de una etapa, pero también abre nuevas posibilidades para el futuro. Los resultados obtenidos demuestran que la inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta útil para enriquecer la experiencia cultural, siempre que su desarrollo se realice con criterios de rigor, accesibilidad y responsabilidad social.

La experiencia acumulada durante estos meses ofrece además una base sólida para continuar explorando nuevas aplicaciones tecnológicas en el ámbito patrimonial, fortaleciendo el papel de los museos y yacimientos como espacios de innovación, experimentación y transferencia de conocimiento.

En un momento en el que las instituciones culturales afrontan importantes desafíos relacionados con la transformación digital y la captación de nuevos públicos, iniciativas como LegacIA ponen de manifiesto que es posible innovar sin renunciar a la esencia de la misión cultural. Porque, en definitiva, el patrimonio no pertenece únicamente al pasado; también forma parte de nuestro presente y de nuestro futuro.

Precisamente ahí, en el punto de encuentro entre memoria e innovación, es donde LegacIA ha querido situarse para demostrar que la cultura y la tecnología pueden avanzar juntas cuando comparten un mismo propósito: acercar el conocimiento a las personas y construir nuevas formas de relacionarnos con nuestra historia.

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