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Josefina de la Torre, un personaje de Galdós
13 de enero de 1931. El Círculo Mercantil, con ayuda de todas las entidades respetables, públicas y privadas, de Las Palmas de Gran Canaria, culmina el mayor homenaje que se haya dedicado nunca a nuestro autor más reconocido: Benito Pérez Galdós. Conferencias, teatro, pasacalles, conciertos y otros actos se han sucedido sin descanso desde el 4 de enero, undécimo aniversario de la muerte del homenajeado, en la llamada Semana Galdosiana.
Hasta hoy casi todo ha salido como se esperaba: la llegada de la hija de Galdós con su esposo desde Madrid; la visita a El Museo Canario para contemplar el lecho en el que falleció el literato; las conferencias de José Rial, Agustín Millares Carlo y otros intelectuales, en diferentes salones de la ciudad y ante representantes de instituciones locales, nacionales e internacionales; la puesta en escena de Marianela a cargo de los actores del Círculo Arenales; la proyección de la película Con los ojos del alma; la actuación de varias bandas de música en la calle Triana, decorada y peatonalizada para la ocasión…
Las actividades, coordinadas por el incombustible farmacéutico Federico León Santanach, solo tuvieron un leve contratiempo el pasado día 8, cuando tenía que haberse celebrado la apoteosis del homenaje en el teatro Pérez Galdós. Este acto estaba organizado por la polifacética Josefina de la Torre Millares, que además tenía previstas varias intervenciones durante la velada, pero por desgracia la organizadora se encontraba ese día «ligeramente enferma», como publicó la prensa, y el acto final de la Semana Galdosiana tuvo que trasladarse a hoy, martes 13.
El programa está siendo muy completo: Josefina de la Torre ha cantado con gran éxito varias romanzas de Barbieri y de Manuel Fernández Caballero; Federico León ha dicho unas sentidas palabras de protocolo; Luis de Paredes ha dedicado a Galdós un cuidadísimo recital de piano; la orquesta de la Sociedad Filarmónica, que parecía en horas bajas, ha echado mano de Liszt y de Bernardino Valle para demostrar que aún tiene mucho que decir; Luis Cobiella Zaera ha ofrecido un fabuloso discurso ahogado entre los aplausos; y un elenco de actores profesionales y aficionados acaba de poner en escena el segundo acto de La de San Quintín, con la propia Josefina de la Torre en el papel de la protagonista, la marquesa Rosario de Trastámara. Los elogios de la prensa serán unánimes.
Y ahora estamos en el final del programa. Para deleite de los espectadores, más de cincuenta figurantes, entre ellos algunos miembros de la alta sociedad de Las Palmas, van apareciendo por el escenario ataviados como personajes galdosianos, mientras la Filarmónica interpreta a Beethoven bajo la batuta de José Moya. Entre bambalinas, el fotógrafo Teodoro Maisch trata de interceptar a los figurantes para hacerlos posar, y así quedan plasmadas en negativos de cristal las figuras del conde de Albrit (José Rodríguez Iglesias), Nazarín (Carlos Luis Monzón Grondona), o la reina Juana de Castilla (Carmen Manchado Martinón).
No podía faltar, por supuesto, la organizadora del acto, Josefina de la Torre, que, sin percatarse de que estaba destinada a pasar a la historia como una de las Sinsombrero de la generación del 27, se plantó para la ocasión un llamativo tocado negro adornado con plumas blancas «lloronas» de avestruz. Representaba a Athenais Fly, un personaje secundario pero fundamental de La batalla de los Arapiles. Así, con el traje de amazona de miss Fly, quedó plasmada para siempre en el imaginario colectivo la estampa de una de las figuras más interesantes de nuestro parnaso, rebelde y rompedora como buena mujer galdosiana.
