PIEZAS DESTACADAS
El porvenir de Canarias (1852-1853)
Con el título de El porvenir de Canarias: revista de anuncios e intereses materiales, de administración, instrucción pública, jurisprudencia y literatura, se publicó el 10 de octubre de 1852 el primer número del primer periódico privado en Las Palmas de Gran Canaria. Aquel año confluyeron dos hechos que transformarán el contexto administrativo y económico del archipiélago: la división de la provincia de Canarias en dos distritos equivalentes a las provincias actuales y la entrada en vigor del Real Decreto de Puertos Francos. Se trataba de resolver así los conflictos y rivalidades que existían entre las islas centrales.
Pese a su aparición como medio privado en este nuevo marco administrativo, El porvenir de Canarias no fue una herramienta de la élite socioeconómica de Gran Canaria para afianzarse en el nuevo estatus, pues los contenidos de la publicación en su etapa fundacional se caracterizan por su tono regionalista. El propio prospecto que anunciaba el periódico un mes antes de su salida, el 10 de septiembre, hablaba de aprovechar las oportunidades de la nueva organización «sin odiosos exclusivismos y sin mezquinas rivalidades», trabajando ambas capitales «como hermanas verdaderas y afectuosas […] y de común acuerdo en su felicidad recíproca».
El mismo prospecto anticipaba las secciones y temáticas que abordaría el periódico, con especial protagonismo de lo referido a la economía. También se ocuparía de los «intereses materiales y morales, la agricultura, la industria y el comercio y la moralidad pública», así como de la administración, la instrucción primaria, la justicia y, finalmente, la literatura. Sin embargo, el inicial tono conciliador fue tornándose más insularista a medida que la prensa de Tenerife glosaba como un agravio la pérdida de influencia de aquella isla tras la división provincial.
Dirigido sucesivamente por Antonio López Botas, Domingo J. Navarro y Agustín Millares Torres, El porvenir de Canarias tuvo como colaboradores a Francisco Casañas, Ventura Aguilar, Emiliano Martínez de Escobar, Jose M.ª Romero y Quevedo y Romualdo Lafuente. Se publicaba los domingos, con ocho páginas en 4.º (14 x 22 cm) y texto a dos columnas, y se estampaba en el taller de Ortega y Hermano, localizado en la calle de los Reyes, número 28. Era una imprenta inglesa de segunda mano con materiales y tipos de poca calidad, lo que, sumado a la impericia del tipógrafo, no propició unas impresiones limpias. De este taller salieron el prospecto y los siete primeros números, además de tres boletines gratuitos de noticias adjuntos a los números 4, 5 y 6.
En el número 7 se aprecian algunos cambios estéticos del periódico y se sustituye el Boletín de noticias por un Suplemento, indicios de un inmediato cambio de taller de impresión. Desde el número 8 será F. M. Guerra, con taller en el n.º 8 de la plaza de Santa Ana, el encargado de la composición, pero esto no supone el empleo de nueva maquinaria y tipos, sino solo un cambio de titularidad y emplazamiento del mismo equipo. El diseño y los defectos se mantuvieron hasta el número 12, no así en los dos suplementos correspondientes a los números 8 y 10, que se estamparon en la nueva imprenta instalada por Mariano Collina en el número 3 de la calle de la Carnicería. Sería finalmente este experimentado tipógrafo italiano el responsable de la impresión entre el número 13 (5 de enero de 1853) y el número 98 (29 de octubre de 1853). En esta última etapa tuvo periodicidad bisemanal y gozó de un mayor cuidado en la impresión de las páginas, manteniéndose las dimensiones pero no el diseño.
Tras la aparición del número 98, la redacción decidió clausurar la empresa alegando la imposibilidad de cumplir con suficiente dignidad y profesionalidad con los compromisos asumidos en sus inicios. Se cerraba así el primer periódico grancanario surgido de la iniciativa privada. No transcurrió mucho tiempo entre el cese de este periódico y la promulgación del real decreto de 3 de marzo de 1854 por el se reunificaba la provincia, con capital en Santa Cruz de Tenerife.

