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Una carta de la señora Stone

Una carta dirigida al doctor Gregorio Chil y Naranjo, fundador de la Sociedad Científica El Museo Canario, escrita por la viajera y escritora irlandesa Olivia Mary Stone (1856-1898) es un buen ejemplo de correspondencia amistosa entre personas cultivadas en el siglo XIX. Puesta en relación con otras piezas del Centro de Documentación de El Museo Canario proporciona un mejor entendimiento de las relaciones entre el Dr. Chil y su círculo de relaciones personales.

Olivia Stone fue autora de la celebrada obra Tenerife and its six satellites or The Canary Islands, past and present. Nuestra biblioteca conserva cinco ejemplares de los dos tomos de su primera edición (Londres, 1887), la colección más numerosa en las islas, lo que se explica, en parte, por la amistad de la autora con el doctor Chil, rastreable en algunos documentos conservados en la institución. Estos testimonios aportan referencias a personajes relevantes de esa época, como Pilar del Castillo Westerling o Arthur Henry Béchervaise, miembros del círculo de amistades de don Gregorio.

El éxito del libro de Stone sobre las islas propició una segunda edición en un tomo (Londres, 1889), del que conservamos tres ejemplares. A ellos hay que añadir uno de su anterior obra, Norway in June (Londres, 1883), considerado hasta el momento el único conservado en las bibliotecas públicas canarias, con una afectuosa dedicatoria manuscrita: «Al señor doctor don Gregorio Chil con los mejores deseos de la autora y simplemente gracias por sus muchas bondades. Las Palmas 8 de febrero de 1884».

En otoño de 1887, Stone envió al doctor Chil un retrato suyo y otro de su esposo acompañados de unas palabras de agradecimiento en recuerdo de su amabilidad. Las fotografías fueron hechas en Las Palmas el 17 de diciembre de 1883.

La obra de Stone despertó mucho interés entre la minoría ilustrada del archipiélago, y los pocos ejemplares que llegaban pasaban de mano en mano. Por ejemplo, Pilar del Castillo Westerling, hermana de conde de la Vega Grande y del pintor Juan del Castillo, colaborador de Chil, devolvió el 18 de julio de 1888 el ejemplar que le había prestado el doctor, y lo acompañó con una tarjeta en la que le informaba de que había traducido dos párrafos, sin duda aquellos en los que la señora Stone elogia a su amigo.

En la primavera de 1889, Olivia Stone redactó en perfecto español una afectuosa y expresiva carta con destino a Gregorio Chil. En ella anunciaba la recepción del segundo tomo de sus Estudios históricos, cuyo envío agradecía cordialmente. Tras felicitar a Chil por haber completado este tomo y desearle «luengos años de vida» para seguir publicando el resultado de sus investigaciones, Stone informaba a Chil sobre el éxito de ventas de Tenerife and its six satellites y le anunciaba la próxima salida de la segunda edición corregida y perfeccionada. Finalizaba con sentidas expresiones de buenos deseos, en línea con los usos de su época.

Un emotivo testimonio final de aquella amistad lo constituye la noticia del fallecimiento de la escritora, trasmitido a su amigo Chil por Arthur Henry Béchervaise, superintendente de la Compañía Nacional de Telégrafos Submarinos de España, por carta del 22 de marzo de 1897.

Este conjunto de testimonios ilumina algunos aspectos relevantes de la vida de Olivia Stone y de la recepción de su obra en Canarias, archipiélago que tanto contribuyó a dar a conocer.

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